Aida González | Santiago de Compostela
A la sala Malatesta se llega a través de un laberinto de callejones que atraviesan el Campus Sur en su límite con Galeras. Menos conocida que Capitol o Sónar, sólo el despliegue de luces que ha dispuesto Mahou a sus puertas nos puede ayudar a identificarla un viernes a las nueve de la noche. Habitual de otros géneros como pueda ser el rap, Malatesta abre la noche con una propuesta diferente. Siguiendo la estela iniciada hace casi una década por Estrella Galicia con los directos de SON EG, la cervecera madrileña brinda a diferentes artistas del panorama indie nacional la oportunidad de darse a conocer en pequeños conciertos de sala. En este caso, el evento transcurre a dos bandas, de la mano de Miss Caffeína y Second.
Nada más entrar, una azafata recibe al visitante animándole a participar en una especie de fotomatón de karaoke, que posteriormente se podrá ver en la página web del evento. Un fotógrafo nos saca una instantánea que acabará en Instagram, metafoto mediante. Nos animan a dejar nuestros abrigos en el ropero gratis y, acabado el proceso, un relaciones públicas nos busca acomodo en algún lugar de la sala, donde un amable camarero nos pregunta si queremos tomar algo. Qué duda cabe de que Mahou tiene todo medido al detalle. Jugando como visitante en casa (fogar) de Estrella Galicia, su evento busca distinguirse lo máximo posible de los diseñados por los publicistas de Hijos de Rivera. Un ambiente de salón, complicidad y confianza va tomando forma a lo largo y ancho de la sala a medida que esta empieza a llenarse.
David Amor sale a la palestra como maestro de ceremonias. Lleva un chaleco que le queda pequeño y con ese corte de pelo parece Melendi. En su línea cómica habitual, va explicando al respetable cómo es que se desarrollará la sesión, que durará aproximadamente dos horas. En primer lugar, tocará Second, y, después, Miss Caffeína. Aunque en teoría aquí nadie es telonero de nadie, la distinción entre el reconocimiento de los segundos y el anonimato de los primeros queda patente desde el primer momento. Se nota en el ambiente, que va in crescendo a lo largo de la sesión, pero también en los brazos cruzados de muchos durante la primera de las actuaciones.
Con todo, la actuación de Second resulta más que correcta. La potente voz de Sean, el vocalista, invade la sala y se adapta al ambiente de intimidad deseado por los diseñadores del evento. Busca miradas, las capta, no pierde detalle de lo que sucede frente a sí mientras está cantando. Como él mismo dice en un momento del concierto, es probable que pocos estén aquí para verle a él. Con todo, siempre es bonito llevarse la sorpresa de conocer a un grupo en el terreno que no engaña, el directo. Y, en directo, Second conquista. Todas sus canciones suenan casi iguales, pero también las de Fito y ahora sienta cátedra. El cantante se entrega por completo, consiguiendo recuperar un show que de entrada parecía robado.
En la última canción de Second, "Rincón exquisito", Alberto Caffeína hace entrada en escena. Un atril con la letra de la pieza sobre el escenario, al que recurre constantemente, le delata. No será así cuando Sean Frutos le dé la réplica a la hora de interpretar su archiconocida "Venimos". En todo caso, ambos destacan el honor de coincidir juntos en esta gira y el placer de poder visitar Galicia. De este modo, un grupo da paso a otro y, a lo largo de la grada, se desata la locura. No vamos a engañarnos, la mayoría está aquí por lo que está, y eso se nota.
El directo de Miss Caffeína es enérgico e intenso... Como pueda ser el de Izal, el de los desafortunados Supersubmarina, el de Dorian o el de todo aquel que decidiese dedicarse al indie en español después de que Love of Lesbian y Vetusta Morla abriesen la caja de los truenos. Si bien estos dos últimos, omnipresentas hasta la saciedad, han logrado labrarse una identidad a través de sus ritmos trabajados y letras pedantes, lo cierto es que entre el resto no se aprecia un factor diferencial. Es quizás Alberto, el carismático cantante de pelo decolorado, el que marca la distinción y enciende la chispa de una banda que lleva cosechado muchas alegrías a lo largo de los últimos dos años.
Tras el segundo de los directos, David Amor vuelve a escena para moderar un coloquio entre bandas y asistentes. Preguntas en broma, alguna que otra más seria y una cierta complicidad entre ambos cantantes, que se confiesan hartos ya de contestar a la pregunta de con qué banda les gustaría coincidir sobre el escenario. Acabada la charla, todos los músicos se juntan para entonar el "Rebel, rebel" de Bowie. En la grada, hay quien confunde la música del principio con la de un single de Amaral, lo cual no deja de resultar gracioso. Y así, entre lucecillas de colores, muchas fotos profesionales, música y complicidad, acaba la noche en la sala Malatesta.
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